Algunos consejos para el cuidado del caballo en otoño

Tras el caluroso verano los cambios bruscos de temperatura que se producen en otoño afectan negativamente a nuestro caballo, de ahí que al comienzo de esta estación sea aconsejable cambiar de pautas alimenticias, efectuar una “puesta a punto” gradual y efectuar una serie de controles preventivos que nos asegurarán un otoño y un invierno tranquilos.

CABALLO EN OTOÑO

Acaba de entrar el otoño en los calendarios y los aficionados a los caballos saben muy bien que esta estación requiere de cuidados especiales en los animales, sobre todo derivados de los bruscos cambios de temperatura ambiental, una circunstancia que afecta de forma importante a los caballos, cuyos organismos siempre necesitan de un periodo de adaptación a las nuevas circunstancias climatológicas.

Si no somos previsores estos cambios ambientales pueden afectar negativamente a nuestros caballos, sobre todo cuando se viene de un verano caluroso, algo que suele ser generalizado, y porque es en otoño cuando gracias a las primeras lluvias la hierba brota con fuerza lo que en ejemplares que tienen la oportunidad de pastar en exterior puede provocar problemas digestivos, dado que los niveles de azúcar presentes en el pasto es en esta época superior a lo aconsejable.

Adaptar la dieta

Por lo tanto lo primero que hay que tener en cuenta al llegar el otoño es que las pautas de alimentación de nuestro caballo deben comenzar a cambiar, adaptándolas poco a poco a lo que será la norma durante los fríos meses de invierno.

Esta modificación de la dieta debe producirse siempre de la mano de un experto, sobre todo porque es en otoño y también en invierno cuando nuestro caballo rendirá de mejor forma, dado que estos animales soportan mejor el frío que el calor, aunque tratándose de una estación tan inestable, como le sucede también a la primavera, tendremos que estar atentos a los cambios de temperatura y a que la alimentación responda con eficacia a las necesidades nutricionales del animal.

Puesta a punto gradual

Pero ese mayor rendimiento debe producirse de forma gradual, porque probablemente durante los meses de mayor calor la forma física de nuestro caballo se habrá resentido por un menor tiempo de entrenamiento y también puede que haya ganado peso por la mayor inactividad, lo que nos aconseja que aprovechemos las primeras semanas de otoño para desarrollar un adecuado plan de “puesta a punto”.

El objetivo es conseguir que poco a poco nuestro caballo vuelva a estar en perfectas condiciones, tanto de peso como de estado físico, principalmente en lo que se refiere al sistema muscular de las extremidades, una prudencia que contribuirá a evitar lesiones indeseadas.

CABALLOS EN OTOÑO

Por otro lado, los expertos saben que el otoño es una de las épocas en las cuales habitualmente se revisan los cascos. El control sobre las pezuñas es aconsejable para prevenir que puedan aparecer problemas de laminitis, agrietamientos, etc, y al mismo tiempo nos permite comprobar el estado de las herraduras por si fuera necesaria su sustitución. La limpieza y control de los cascos nos permitirá valorar si nuestro caballo precisa del aporte de algún nutriente específico para fortalecer sus pezuñas.

Por otra parte, el otoño también es el momento adecuado para realizar un desparasitado interno y para aplicar el plan de vacunación que nos aconseje el veterinario.

Cuidado con la humedad en otoño

Hemos comentado que los caballos soportan mejor el frío que el calor, lo cual es totalmente cierto, pero en otoño uno de los problemas es la humedad creciente, una cuestión que, como sucede con el viento, no es demasiado saludable para los caballos, de ahí que en esta época del año tengamos que cambiar la estrategia.

La mejor opción es que los animales permanezcan de noche a resguardo en una instalación bien atemperada y sobre todo seca, lo que facilitará que no gaste innecesariamente energías en mantener su temperatura corporal.

De día los caballos deberán estar protegidos de la lluvia con su correspondiente manta impermeable y en caso de lluvia intensa deberemos conducirlos bajo protecciones techadas, secarlos y evitar las corrientes de aire.

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